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MÉRIDA: CIUDAD BLANCA 🤍

A los tres Montejo les costó quince años conquistar estos territorios. Finalmente se estableció la alianza con los Xiu, de tanto beneficio para la causa de la conquista. Después de las sangrientas tentativas pudo fundarse Mérida en medio de tres grande cerros que la guarnecían: Baklumcham, San Antón y El Cacique que después fue San Benito.


Nada nos recuerda a la derruida Ichcansihó y mientras las calles tuvieron nombre ninguna llevó uno maya. En el censo de 1900 no había un solo apellido maya en la ciudad de Mérida, claro los centros de producción y de trabajo estaban en los pueblos y las haciendas del interior del estado. Sin embargo Mérida se seguía distinguiendo por ser la ciudad de los blancos.


En el centro histórico no hay una sola estatua para los héroes del lado de los mayas: Jacinto Pat y Cecilio Chí, que si están en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México. En cambio están tres de los militares del lado de los blancos: Eulogio Rosado, Manuel Cepeda Peraza y Sebastián Molas en Santa Lucía.


Para ponernos en paz el gobierno federal ubicó a los mayas rebeldes en Chan Santa Cruz, hoy Felipe Carrillo Puerto; y los blancos se quedaron en su beatísima ciudad de Mérida. Cierto, tras su visita de 1906, al retornar a la ciudad de México, don Porfirio dijo: “vengo de la ciudad blanca”, por la limpieza de una ciudad que parecía un museo. Pero, por si hubiera duda alguna, develamos en 2010 una estatua a los Montejo en la entrada del paseo que lleva su nombre, como una forma de celebrar el bicentenario de la Independencia. Así, en pleno siglo XXI Mérida sigue siendo la ciudad de los blancos.




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